La historia de Jesús

Un implante Baha® permitió que Jesús superara una pérdida auditiva severa que padecía desde niño.

Baha user Jesus

Jesús había sufrido una pérdida auditiva conductiva severa como resultado de una serie de infecciones en los oídos en la infancia. Él dice que desde entonces sufrió dolor, fracasos de operaciones, aislamiento social y limitaciones académicas y profesionales.

“Cuando tenía un año empecé a tener infecciones (otitis media) en mi oído derecho. Al poco tiempo, la infección pasó a mi otro oído y gradualmente se convirtió en un colesteatoma. Me hicieron varias operaciones y quedé con una sordera grave que afectó mi vida drásticamente durante la adolescencia,” añade.

Jesús dice que se aisló en la escuela, y de su familia y amigos, confinándose a actividades solitarias como la lectura y los ordenadores. Con el tiempo, su deficiencia auditiva le obligó a abandonar la universidad. Los audífonos convencionales no le ayudaron, pero más tarde obtuvo cierta ayuda de las gafas auditivas, que usó entre los 21 y 36 años. Si bien las gafas le ayudaron a conseguir un empleo, Jesús dice que tenían sus complicaciones.

“La calidad del sonido era bastante mala y el aparato silbaba un montón - pero fue lo único que me permitió comunicarme otra vez con las personas. Pero la presión de las gafas me dolía mucho y a veces el dolor era insoportable y no podía trabajar. Me sentía avergonzado cuando intentaba hablar con mis colegas y amigos, por eso tiré la toalla y retorné al aislamiento de mi juventud.”

Jesús estaba a punto de dejar su trabajo cuando un médico le explicó de qué manera podría beneficiarle un sistema de conducción ósea Baha®. Un procesador Baha eludiría los impedimentos en la transmisión del sonido de Jesús, redireccionando el sonido directamente hacia la cóclea. Dado que el sistema Baha no obstruye el canal auditivo, permitiría también que la supuración asociada con la otitis media de Jesús se secara debidamente. Esto, a su vez, reduciría el riesgo de más infecciones y todos los problemas asociados que Jesús había padecido de niño.

“No lo pensé más, sentí que no tenía nada que perder,” dice Jesús.

“El cambio en mi vida puede resumirse en una sola palabra: ¡magnífico!” La primera vez que usé el procesador, lloré. ¡No podía creer que estaba oyendo! Por primera vez me di cuenta de que había música en la clínica. incluso con el ajuste de volumen más bajo, la calidad de la audición era mucho mejor de lo que podría haber imaginado.”

“Puede sonar banal, pero mi vida ha cambiado radicalmente. Ahora estoy cursando mi primer año de inglés, una de las cosas que siempre quise hacer. He adquirido mayor confianza en mi relación con los demás y ya no trato de escapar de las actividades sociales. ¡Voy al cine, al teatro, a conferencias, y me siento tan feliz!”

“Quiero animar a todos los que tengan la posibilidad a que prueben el sistema Baha. No lo duden si lo necesitan, realmente vale la pena. Pueden recuperar la alegría de vivir.”