La historia de Natalie

Natalie nació con sordera profunda, pero sus padres dicen que una intervención temprana la ha ayudado a sobresalir.

Cochlear Nucleus 5 recipient Natalie Dong

La estimulante historia de Natalie demuestra que, con un tratamiento temprano, incluso los niños que han nacido con sordera profunda pueden volver a oír. 

El padre de Natalie dice que al principio él y su mujer se quedaron destrozados al saber que su hija, que por lo demás estaba sana, era sorda. Dice que se lamentaban de las oportunidades que se iba a perder y pensaban que probablemente nunca la oirían decir “mamá” o “papá”.  El audiólogo de Natalie les explicó cómo los implantes cocleares le devolverían a Natalie la audición, permitiéndole desarrollar sus capacidades lingüísticas, tan importantes.  El padre de Natalie dice que se informaron bien y supieron que no podían retrasar su tratamiento.

A Natalie le pusieron implantes bilaterales cuando tenía un año, y pudo decir “mamá” tres meses más tarde. Hoy en día su padre dice que le va estupendamente tanto académica como socialmente. Su padre dice que es la mejor de su clase en un colegio convencional, habla tres idiomas, toca el piano y está apuntada a varias actividades extraescolares. Natalie demuestra que una intervención temprana ofrece a los niños que nacen sordos la posibilidad de desarrollarse a la par, o incluso superar a sus compañeros con audición normal.

Si desea más información sobre los implantes cocleares, hable con el audiólogo o el profesional sanitario que visita a su hijo o póngase en contacto con nosotros para buscar una clínica. Al igual que Natalie, su hijo puede crecer feliz, confiado y pisando fuerte en el mundo de los oyentes.

 

La historia de Natalie (contada por su padre)

La prueba explorativa de audición realizada al nacer reveló un posible problema en la audición de Natalie, y pruebas posteriores conformaron que tenía sordera profunda. Yo no hacía más que pensar: “¡No es posible, esto no debería pasarle a mi niña!”.

Cuando Natalie no superó la prueba de audición realizada al nacer, al principio pensé que debía haber algún error con la prueba. Natalie no era una niña prematura, nació por medio de un parto normal y en nuestra familia no hay nadie con hipoacusia. No quería creerlo y estaba muy preocupado por cómo sería su vida.

Me preocupaba cómo sería su vida; creía que tendría que resignarse a usar el lenguaje de signos y que nunca podría llamarnos “mamá” y “papá”.

Nuestro audiólogo nos habló acerca de los implantes cocleares. Buscamos muchísima información, e incluso quedamos con las familias de otros pacientes implantados, que nos ayudaron a tomar la decisión de seguir adelante con la implantación.

Natalie tenía solo un año cuando recibió sus implantes, pero nunca nos planteamos retrasar la intervención quirúrgica. Creo que si no puedes oír, no puedes hablar, así que la hicimos lo antes posible.

En ese momento, hace seis años, sabía que había tomado la decisión correcta para mi hija, pero fue muy duro dejar a un lado mis sentimientos, especialmente porque era tan pequeña. Me limité a pensar en positivo y a decirme: “podrá llamarme “papá””.

Ahora que sé que los implantes cocleares pueden cambiar vidas, recomiendo a los demás padres que se decidan mientras su hijo es pequeño.

Cuando conectamos el implante, Natalie no mostró ninguna reacción especial.  Yo estaba muy sensible en ese momento.  Mi deseo era: “solo con que pueda llamarme “papá”, seré el padre más feliz y orgulloso del mundo”.

Cuando eres el padre de un paciente con un implante coclear, tienes que esperar tanto tiempo para que tu hijo te llame “mamá” o “papá” que, cuando lo hacen por primera vez, ¡es simplemente maravilloso!

Nuestra razón principal para elegir Cochlear fue que es una marca bien conocida y que sigue investigando continuamente. Nos pareció que Natalie, a largo plazo, seguiría recibiendo ayuda de las nuevas tecnologías y dispositivos de Cochlear incluso mucho después de la intervención inicial.

Con los implantes bilaterales, Natalie puede captar de forma más precisa los sonidos procedentes de distintas direcciones.

Tras recibir sus implantes bilaterales, hemos notado que la pronunciación de Natalie es muy clara.  Puede determinar mejor la procedencia de los sonidos, le es más fácil comunicarse con la familia y parece estar mucho más segura de sí misma, lo que ha mejorado muchísimo sus habilidades sociales.  Habla como un niño normal.

La primera palabra de Natalie fue “mamá”, 3 meses después de conectarle el implante. 

Tras recibir su implante coclear a los 12 meses de edad, Natalie empezó a captar palabras muy rápido.  Cuando tenía dos años ya había alcanzado a los niños de la misma edad con audición normal.

A esa edad ya podía también reconocer y leer el alfabeto.

Con tres años ya estaba aprendiendo tres idiomas: chino mandarín, inglés y malayo.

Natalie puede leer bien en cualquiera de los tres idiomas.

A veces creo que la capacidad lingüística y para el habla de Natalie es mejor que la de los niños de su edad con audición normal.  Si usted no viera que lleva procesadores de sonido, no se daría cuenta de que es diferente.

Natalie asiste a un colegio convencional y en el 2011 fue la mejor alumna de su curso (curso 1).  Es delegada de su clase, es muy activa y está muy involucrada en otras actividades escolares.  También hace gimnasia, taekwondo, aprende piano y acude a la escuela dominical.